- Las artimañas del perverso

Un perverso es una persona que, en algunos momentos de su vida, ejerce un accionar sexual contrario a lo normal para su cultura: paidofilia (relaciones sexuales con niños), travestismo, sadismo (usar el sufrimiento y el dolor del otro para darse placer sexual), masoquismo (entregar su voluntad a otro para que lo haga sufrir, como medio de excitación sexual), necrofilia (copular con cadáveres), etc. Como ven, por los ejemplos, las acciones perversas están relacionadas con lo sexual (por lo general explícito, aunque pueden existir conductas que lleven implícitas el goce sexual, sin ser manifestadas abiertamente —éste no es uno de esos casos—).

Estas personas, desde luego, son atípicas e infrecuentes. Accionan sobre los demás usando, por lo general, un poder de seducción especial, más cercano a la fascinación animal. La “víctima” se siente atraída por el perverso como la mariposa por la luz. Y el perverso la ve girar a su alrededor y la encanta, hasta que decide usarla para sus apetencias. Por lo general, la “víctima”, entra en el juego voluntariamente, una morbosa curiosidad la impele hacía el perverso, quiere saber hasta donde va el juego. Y cae. Es por eso que coloco la palabra “víctima” entre comillas. Pasada la experiencia inicial de la relación con el perverso, pueden ocurrir dos evoluciones. Una que la “víctima” sienta saciada su curiosidad y dé por terminada la experiencia (quedando con los machucones del caso), y se aleje (muchas veces “ofendida” y sintiéndose “abusada”) del perverso. Algunas de estas “víctimas” hasta llegan a querellar en la justicia al perverso.



La otra evolución posible es que la “víctima” reincida en sus experiencias con el perverso. Y aquí, entonces, se abren dos caminos: o es una complementaria del perverso, es decir que le cabe el accionar perverso sobre ella, pero se queja de la relación de la que “no puede salir”. El otro camino es que la “víctima” sea en realidad, OTRO PERVERSO, ya sea que sea conciente de esto y que la perversión haya estado latente. Y el perverso, en este caso, hace de príncipe que despierta, con un beso, a la Bella Perversa de su largo sueño de persona normal. Entonces hablamos de ASOCIACIÓN PERVERSA.

La diferencia entre la complementaria del perverso, y la perversa despertada, es que esta última no solo no se queja, sino que participa CREATIVAMENTE, de más juegos perversos y, hasta contribuye ella personalmente a tener acciones perversas con otros.

Dejamos como cuarta categoría (1. Curiosa morbosa, 2. Complementaria, 3. Perversa despertada) a la VICTIMA REAL DE UN PERVERSO, que es aquella que cae en manos de un perverso ACCIDENTALMENTE y AZAROSAMENTE, es decir, una persona normal que es sometida por la fuerza a una violación, por ejemplo. O que es drogada y llevada a participar de juegos perversos; es decir, SIN QUE PARTICIPE SU VOLUNTAD, su intención, en los juegos perversos.

Por otra parte la perversión no es un hecho fortuito, un episodio único, o accidental en la vida de una persona, sino que es UNA CONDICIÓN DE VIDA. El perverso trabaja para satisfacer su perversión, usa su inteligencia y su poder para cumplimentarla.


¿Qué es un psicópata? Es una personalidad atípica, infrecuente, que tiene necesidades especiales (que no están relacionadas con lo sexual), y formas atípicas de satisfacerlas (rito, sello o perfil psicopático), y que, en función de estas dos características, posee una mentalidad (una lógica) especial, que incluye la cosificación de las otras personas (el percibir a los otros como cosas para ser utilizadas quitándole la jerarquía de persona empática, y sin sentir culpa por las consecuencias de su accionar psicopático), y una libertad mental ampliada para realizar los hechos psicopáticos.

No me detengo a describir estos rasgos por estar ya explicados en otros artículos. Pero sí podemos añadir esta pregunta: ¿El psicópata, es necesariamente un perverso?
No. La necesidad especial, que es el motor de la psicopatía, puede no estar relacionada con el sexo (el poder, por ejemplo). Puede que algunas acciones colaterales del psicópata incluyan actos perversos, en este caso tenemos a un PSICÓPATA PERVERTIDO

El perverso, ¿es necesariamente un psicópata? No. Existen perversiones en donde no se requiere del otro como un objeto o una cosa (cosificación), como por ejemplo el fetichista que se masturba con el zapato o la bombacha de una mujer, a solas. O el que se viste de mujer y goza al mirarse en el espejo por ese solo hecho, por ejemplo. Pero, cuando su perversión incluye el uso del otro, como una cosa, como un objeto para su placer (cosificación), entonces entra en el territorio de la psicopatía y podemos decir que es un PERVERSO PSICOPÁTICO.

Hugo Marietan

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Nicolás Maquiavelo:

Pocos ven lo que somos, pero todos ven lo que aparentamos. En general los hombres juzgan más por los ojos que por la inteligencia, pues todos pueden ver pero pocos comprenden lo que ven.

1948 - George Orwell


Se trata de esto: el Partido quiere tener el poder por amor al poder mismo. No nos interesa el bienestar de los demás; sólo nos interesa el poder. No la riqueza ni el lujo, ni la longevidad ni la felicidad; sólo el poder, el poder puro. Ahora comprenderás lo que significa el poder puro. Somos diferentes de todas las oligarquías del pasado porque sabemos lo que estamos haciendo.

Todos los demás, incluso los que se parecían a nosotros, eran cobardes o hipócritas. Los nazis alemanes y los comunistas rusos se acercaban mucho a nosotros por sus métodos, pero nunca tuvieron el valor de reconocer sus propios motivos. Pretendían, y quizá lo creían sinceramente, que se habían apoderado de los mandos contra su voluntad y para un tiempo limitado y que a la vuelta de la esquina, como quien dice, había un paraíso donde todos los seres humanos serían libres e iguales.

Nosotros no somos así. Sabemos que nadie se apodera del mando con la intención de dejarlo. El poder no es un medio, sino un fin en sí mismo. No se establece una dictadura para salvaguardar una revolución; se hace la revolución para establecer una dictadura. El objeto de la persecución no es más que la persecución misma. La tortura sólo tiene como finalidad la misma tortura. Y el objeto del poder no es más que el poder. ¿Empiezas a entenderme?