- Cómo reconocer a un narcisista.

El origen del concepto narcisista proviene de la mitología griega. Concretamente del mito de Narciso, descrito por diversos autores con distintos matices. La versión más antigua es la narrada por Ovidio (43 a. C.) en su libro III de las “Metamorfosis”. Cuenta la leyenda que Narciso era el hermoso hijo de la ninfa Liríope, fruto de la violación del dios del río, Cefiso. Su madre consultó al adivino Tiresias sobre el futuro de su hijo. El le vaticinó que viviría una larga vida si no llegaba nunca a conocerse a sí mismo.



Desde joven, su extraordinaria belleza atrae a jóvenes y muchachas. Entre ellos despierta el amor apasionado de la ninfa Eco. Su orgullo le hace rechazar con desprecio e indiferencia a todos los que le aman. Uno de los desdeñados pide clemencia y castigo a Némesis, la diosa de la venganza. Esta, entonces se dispone a castigar a Narciso y, hace que, al inclinarse éste a beber de una fuente, observe su imagen en el agua y se enamore instantáneamente de su propio reflejo. Esto le lleva a consumirse por su pasión y muere transformándose después en una flor que se llamaría narciso.

Un narcisista típico

· Grandiosidad. Posee un enorme sentido de auto importancia. Exagera los logros y capacidades, espera ser reconocido como superior sin mostrar unos logros proporcionados. Atribuye los fracasos a causas externas.
· Exige aprobación y admiración de los demás.
· Vive absorto en fantasías de éxito ilimitado, poder, brillantez, belleza o amor.
· Desprecia a la pareja. Cree merecer lo que recibe sin tener que corresponder. Desea ser el centro de su vida.
· Cree ser “especial” y único, y que sólo puede ser comprendido por - o solo puede relacionarse con - otras personas o instituciones que son especiales o de alto status.
· Posee expectativas no razonables de recibir un trato de favor especial o de que se cumplan automáticamente sus expectativas.
· Manipulación interpersonal. Se aprovecha de los demás para alcanzar sus propias metas.
· Carencia de empatía: es incapaz de reconocer o identificarse con los sentimientos y necesidades de los demás.
· Frecuente envidia o ideas de ser envidiado.
· Comportamientos arrogantes y soberbios. Intolerancia a las críticas. Reacción de rabia y ofensa. Devaluación del otro.

Cómo reconocer a un narcisista.

No siempre los personajes cotidianos padecen un Trastorno Narcisista de la Personalidad como patología psiquiátrica. Muchos de ellos son personas con rasgos narcisistas de carácter que se encuentran repartidas amparadas por camuflaje en nuestro lugar de trabajo en forma de jefe, o como figura mediática que aparece en todas partes, o bien en nuestra vida privada, como el amigo que nunca deja de hablar de sus planes y éxitos sin dejar el turno de la palabra. Quizá tenemos una relación afectiva con un explotador carente de empatía que no sospechábamos que podría ser un narcisista.

El filósofo y economista israelí, Sam Vaknin, ha teorizado y estudiado el fenómeno desde todos sus prismas y matices. En su libro “Malignant Self-Love” describe toda la gama cromática narcisista, pero advierte que no todos los casos son patológicos ya que muchos son personajes engendrados por nuestra sociedad actual de corte neoliberal y postmoderno. Por tanto, personalidades inspiradas por nuestra cultura.

Antes de encontrarse engullidos y victimizados por esa personalidad avasalladora y ególatra, convendría conocer sus manifestaciones.

· Carencia de empatía . Incapacidad o resistencia a identificarse, reconocer o aceptar los sentimientos, necesidades, preferencias, prioridades y elecciones del otro.

· Lenguaje corporal altanero . La postura física exuda superioridad, señorío, poderes ocultos, misterio, estudiada indiferencia, etc. Aunque el narcisista suele mantener el contacto visual, se abstiene de la proximidad física (conserva su territorio). Su actuación social puede ser bromista y condescendiente, desde una posición se supremacía. Concede el privilegio de su presencia. A veces puede mantenerse como simple observador.

· Merecedor de trato especial . Siempre trata de obtener consideración especial de algún tipo: no esperar en las colas, o que el psicólogo le considere “distinto”, hablar directamente con gente de autoridad pasando por alto secretarias y porteros o conseguir condiciones de pago especiales y a medida. También suele requerir al maitre en el restaurante o monopolizar al camarero. En caso de que se le nieguen estas prebendas reacciona coléricamente y con indignación.

· Idealización o devaluación . El narcisista clasifica instantáneamente a su interlocutor, idealizándolo o devaluándolo. Todo depende de si este posee potencial como “suministro de alimento para su ego”. Si no es así puede ser humillante e hiriente.

· Pertenencia al club. El narcisista necesita y trata de “pertenecer”a todos los grupos. Por ejemplo, si está hablándole al médico, de entrada le dice que no ha estudiado medicina, para seguidamente darle un discurso versado sobre el tema de consulta. De este modo intenta dejar al profesional impresionado por su inteligencia excepcional. Jamás reconoce su ignorancia en ningún campo, aunque suele tocar de oído y no es difícil “pescarlo”.

· Falsa biografía y fanfarronería . Su discurso está plagado de “yo”, “mi” y “mío”. Se describe como inteligente, o rico, o humilde, o intuitivo o creativo, pero siempre en grado excesivo, no plausible y extraordinario. Su biografía suena excepcionalmente rica y compleja. Sus logros denotan desproporción con su edad, educación y renombre. Su condición real es demostradamente incompatible con sus asertos. Muchas veces sus fantasías y mentiras se detectan con facilidad. Desliza nombres de gente importante y se apropia de las experiencias y éxitos de los demás.

· Lenguaje desprovisto de emoción . Le gusta hablar sobre él mismo y de nadie más que de él. No se interesa por los demás o lo que tienen que decir, a no ser que sean potenciales “suministradores de alimento para su ego”. Se muestra aburrido, desdeñoso e incluso enfadado si abusan de su preciado tiempo. En general el narcisista es impaciente, se aburre fácilmente y distrae su atención si no es él el tema de la conversación. En caso de que alguien se interese por sus emociones, el narcisista suele hablar en tercera persona, intelectualizar o ironizar.

· Seriedad y reverencia por sí mismo . Puede mostrar un excelente sentido del humor, irónico y agudo, pero raramente a costa de sí mismo. La importancia de su misión en la vida es cósmica, de consecuencias globales. Por ejemplo si es científico, su investigación es crucial para la humanidad y va a revolucionar la ciencia. Por eso, el narcisista se ofende fácilmente y se siente insultado (la herida narcisista). Cualquier comentario puede ser interpretado por él como despreciativo. Su tiempo es más valioso que el de los demás y no puede desperdiciarse en las relaciones sociales.

Los ofrecimientos de ayuda o consejo son interpretados como humillación indicando que él no es perfecto dado necesita consejo. Muestra reacciones de paranoia.

Todos estos rasgos, la falta de empatía, la distancia, el desdén, el sentido de merecimiento, la falta de sentido del humor consigo mismo, el trato discriminativo y la paranoia, hacen del personaje narcisista alguien que provoca rechazo en los grupos e incluso en los terapeutas. Se le considera muy poco apto para la relación social. Su presencia suele provocar incomodidad en las personas que lo tratan. No importa cuán encantador, inteligente, incisivo, extrovertido sea, le falla asegurarse la simpatía de sus congéneres. Una simpatía que él tampoco está dispuesto a repartir.

Isabel S. Larraburu

1 comentarios:

Anita 13 de diciembre de 2008, 21:46  

Supongo que en estos tiempos en los que estamos, donde se sobrevalra la imagen personal, podemos encntrar muchsisimos casos de Narcisistas, aunque ya no llegados a un punto como trastorno mental, sino un simple hecho de masificación contagiosa, por la necesidad que esta sociedad te impone. Casos como Anorexia Nerviosa, donde se ve influída la sobrevaloración de la imagen corporal, por ejemplo, del mismo modo en la sobrevaloración de la autoestima. Tal vez este tipo de trastorno esté en base a un sentido de supervivencia, por los tiempos en los que estamos.

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Nicolás Maquiavelo:

Pocos ven lo que somos, pero todos ven lo que aparentamos. En general los hombres juzgan más por los ojos que por la inteligencia, pues todos pueden ver pero pocos comprenden lo que ven.

1948 - George Orwell


Se trata de esto: el Partido quiere tener el poder por amor al poder mismo. No nos interesa el bienestar de los demás; sólo nos interesa el poder. No la riqueza ni el lujo, ni la longevidad ni la felicidad; sólo el poder, el poder puro. Ahora comprenderás lo que significa el poder puro. Somos diferentes de todas las oligarquías del pasado porque sabemos lo que estamos haciendo.

Todos los demás, incluso los que se parecían a nosotros, eran cobardes o hipócritas. Los nazis alemanes y los comunistas rusos se acercaban mucho a nosotros por sus métodos, pero nunca tuvieron el valor de reconocer sus propios motivos. Pretendían, y quizá lo creían sinceramente, que se habían apoderado de los mandos contra su voluntad y para un tiempo limitado y que a la vuelta de la esquina, como quien dice, había un paraíso donde todos los seres humanos serían libres e iguales.

Nosotros no somos así. Sabemos que nadie se apodera del mando con la intención de dejarlo. El poder no es un medio, sino un fin en sí mismo. No se establece una dictadura para salvaguardar una revolución; se hace la revolución para establecer una dictadura. El objeto de la persecución no es más que la persecución misma. La tortura sólo tiene como finalidad la misma tortura. Y el objeto del poder no es más que el poder. ¿Empiezas a entenderme?