- ¿Enamorada de un psicópata?

Entablar una relación con un psicópata es como montarse en un vehículo de alta velocidad con frenos defectuosos. De manera extraña, mientras que él no brinda ningún amor verdadero a nadie, ni siquiera a su propia madre, es absolutamente capaz de inspirar amor a veces hasta fanático en los demás.

Imagínate, no importa que edad, status, coeficiente intelectual, género o preferencia sexual tengas, que conoces a alguien realmente atractivo y encantador, que da la impresión de poseer enormes cualidades humanas e intelectuales, extrovertido, con gran habilidad para relacionarse con los demás, con una enorme capacidad oratoria, con enorme capacidad para por medio de la verborrea salirse con la suya de cualquier apuro, con inclinación a ser admirado y adulado y que muestra un enorme interés en ti.

Estás maravillada con tu buena suerte, pero con el trato más frecuente hay cosas que empiezan a no chocarte, por ejemplo, no sabes porque, pero no sientes una verdadera intimidad con esa persona, lo notas que es incapaz de sentir compasión o mínimo lástima por otros en situaciones desafortunadas o de ponerse en el lugar de otra persona, si ha lastimado a alguien, parece no importarle, aunque exprese verbalmente que sí, pero cuando hablas con él o ella acerca de todo esto, te quedas muy confundida y piensas que tú eres quien está mal, aunque tu intuición te dice que algo no está bien en él o ella o con tu relación.¡Cuidado!



El psicópata es un manipulador que sabe exactamente lo que nos mueve y cómo manipular e influenciar nuestros sentimientos. Poseen el talento de ver dónde hay mujeres “amables, cariñosas, generosas”.

La mímica es a menudo utilizada para convencer a los otros de que el psicópata es un ser humano normal. Él hace esto para crear una falsa empatía con su víctima. El psicópata intentará hacerte creer que tiene emociones normales, contando alguna historia triste o profesando experiencias profundas, conmovedoras; la verdad es que la mayoría de los psicópatas pasan por la vida como en una incubadora, emocionados por poca gente y sin sentir ninguna verdadera compasión hacia los demás; pero mentirán para convencerte de que poseen emociones normales.

El factor de la compasión es una razón por la cual las víctimas se enamoran a menudo de esta “pobre” gente. La mentira para el psicópata es como la respiración. Cuando se les cacha en alguna mentira y se les confronta, inventan nuevas mentiras, y no les importa ser descubiertos. Negarán la realidad hasta que sus víctimas sufran de una crisis nerviosa.

Hare, un profundo estudioso de la psicopatía plantea: “La mentira, el engaño, y la manipulación son talentos naturales en los psicópatas… cuando son pillados en alguna mentira o desafiados con la verdad, rara vez quedan perplejos o desconcertados, cambian simplemente sus historias o procuran remoldear los hechos de modo que parezcan constantes con respecto a la mentira”. El resultado es una serie de declaraciones contradictorias y un oyente profundamente confundido. La manipulación es la clave de sus conquistas, y la mentira es una forma de alcanzar esto.

El psicópata se distrae e impresiona principalmente por su propia representación ostentosa de sí mismo, lo que lo conduce muy seguido a decir involuntariamente a la gente cosas que lo llevan a su detección. A menudo se olvidan de las mentiras que dijeron y cuentan historias contradictorias, lo que hace que el que lo escucha se pregunte si el psicópata está loco o bien el que le escucha, aunque en este caso ninguno de los dos lo están, los psicópatas no están locos.

Lo más asombroso, sin embargo, es su memoria selectiva. Puede que un psicópata no recuerde las promesas que te hizo ayer, pero recordará algo del pasado si satisface de alguna manera sus propósitos. Frecuentemente hacen esto siempre que se los confronta o se los pilla en una mentira.

La mayoría de los psicópatas son muy arrogantes y engreídos. Sin embargo, cuando tratan de encandilar a una víctima potencial, dicen las cosas “correctas” en el momento debido y te hacen creer que son almas buenas y generosas; no siempre, pero a menudo.

La verdad es que los psicópatas no son altruistas y realmente no les importan las amistades ni los lazos, aunque finjan y manifiesten una preocupación por los más débiles o los más pobres, no es cierto. Ellos ven a los demás como objetos en relación con ellos mismos. Por lo general, la mayoría de los psicópatas se jactarán infinitamente de sus hazañas y de las cosas “malas” que han hecho (esto debería ser una señal de alerta), pero mucho más frecuentemente que lo contrario, la persona que está fascinada con él no escuchará a la razón, aunque otros que lo conozcan la adviertan sobre su comportamiento pasado.

¿Por qué? Una vez más, porque el o la psicópata te hace sentir tan “especial”.
No es real, sólo está actuando porque así le conviene. El Dr. Black afirma que una de las señales más obvias de psicopatía es la manera en que el psicópata se jacta de sus experiencias, sin importar “cuán desagradables sean… su comodidad aparente con respecto a su comportamiento pervertido, la tranquilidad con la cual habla de romper cada regla.”

Un psicópata que conocí una vez, no en mi consultorio sino socialmente, profesor de prestigiosísima universidad privada de la Ciudad de México, cierta vez me confesó que él no sentía absolutamente nada ante el enorme daño que les había causado no solamente a sus padres, ex-mujer y otros familiares cercanos, sino incluso a sus amigos de toda la vida. Él argumentaba que eso lo exentaba de ser una mala persona, pues no obtenía placer al provocar ese daño, sino simplemente indiferencia. Sobra decir que esa fue la última vez que lo vi, pues reconocí en él todo el cuadro de la psicopatía gracias a este aparentemente banal comentario.

El psicópata esta lleno de codicia por dentro, relacionándose con el mundo a través del poder, aunque, como dije, por fuera puede afirmar estar del lado de los desafortunados o de los oprimidos. En otra ocasión conocí a uno a quien le gustaba repetir frases como “tienen que dejar de oprimir a mis hermanos” pero eso no significaba nada para él. De hecho era racista. El psicópata se identifica también a menudo a sí mismo como revolucionario.

Por otro lado, el psicópata también presenta muy seguido una imagen de sí mismo como el antihéroe deprimido (del tipo de “su propio peor enemigo”) y a algunos les gusta verse a sí mismos como lobos solitarios. El psicópata puede incluso afirmar que es sensible y profundo, pero por dentro no es nada más que vacío y codicia.

Si el psicópata es conciente o no de su conducta, es algo que se debate a menudo. Es mi personal opinión que los psicópatas normalmente saben exactamente lo que están haciendo, aunque otros sugieren que los psicópatas “nacen, no se hacen.” Aunque estudios han mostrado que a menudo vienen de un nivel socioeconómico y/o estatus social empobrecido o bajo (en uno de los estudios del Dr. Donald Black, muchos de los hombres eran “en su gran mayoría blancos, de clase trabajadora y media baja, y casados, y la mayoría no se habían graduado del la escuela secundaria”). Permítanme añadir que los psicópatas pueden existir en cualquier clase social. No se dejen engañar porque lo vean adinerado, educado, exitoso y aparentemente respetable.

También me gustaría señalar que de acuerdo con la Sexta Edición de Abnormal Behaviour (Comportamiento Anormal), impresa en el 2000 por los Dres. David Derald y Stanley Sue, los índices si varían por género. En su excelente texto hay incluido un reporte realizado por la Asociación de Psiquiatría Americana que dice que la estimación general es del 3% en los hombres, y de menos del 1% en las mujeres [Personality Disorders and Impulse Control Disorders, Trastornos de la Personalidad y Trastornos de Control de Impulsos].

Yo asumiría que es algo que no se puede tomar a la ligera. De acuerdo con estas estadísticas, eso querría decir que tres de cada cien hombres y tal vez una de cada cien mujeres que conozcas pueden ser psicópatas.

Intentar “distinguir” a un psicópata por su aspecto no es fácil y la verdad es que un@ psicópata atractivo@ es probablemente más peligros@ que uno menos atractivo, sin excepciones. Al igual que el narcisista, el psicópata posee una actitud arrogante, desdeñosa, y condescendiente; sin embargo, hay que remarcar que a menudo en la etapa inicial en la que seduce a alguien nuevo, su verdadero carácter se mantiene oculto, por supuesto. Es por eso que cuando una mujer advierte a otra mujer que un hombre es un psicópata, su más reciente víctima no será capaz de creer en las historias malas que le cuentan sobre él. Su respuesta será “pero es tan encantador, tan amable, tan agradable…” y así sucesivamente. Sí. Exactamente. Él la está engañando.

Los psicópatas no sólo negarán y trivializarán, también evitarán contestar directamente a las preguntas que les haga. No te rompas la cabeza intentando extenderle, es otro proceso de sentimiento, emoción y sentimiento el de ellos, amén que jamás te contestarán con la verdad.

Aunque hay personas suficientemente fuertes como para enfrentarse a un psicópata, la gran mayoría saldrán dañados permanentemente de una relación con él. Muy seguido son “totalmente francos sobre el asunto, afirmando tranquilamente que no sienten absolutamente ningún sentimiento de culpa, que no lamentan el dolor ni la destrucción que han causado, y que no hay razón alguna para que se sientan preocupación” [Hare]. Pero ojo, no confundas esto con honestidad, es vil, vulgar y llano cinismo. Es por esta razón que Hare cree que la terapia vuelve peores a los psicópatas; la mayoría de ellos aprenden sobre emociones humanas a través de la psiquiatría, y “les encanta atribuir sus defectos y problemas al abuso infantil.” [Hare].

En cuanto a la recuperación del psicópata, a pesar del dolor que esto pueda causarte, el psicópata jamás se recupera y aunque la psiquiatría o la psicoterapia tuviera algo que ofrecerles, te aseguro que no les interesa, ellos no sienten ningún tipo de malestar con su patología.

Mientras que pocos psicópatas cometen crímenes violentos, la crueldad del psicópata promedio oscila generalmente dentro de acciones sutiles, pero sin embargo devastadoras: “Exprimir a los demás como un parásito y despojarlos de sus posesiones, ahorros, y dignidad; hacer y tomar agresivamente lo que ellos desean; descuidar vergonzosamente el bienestar físico y emocional de sus familias; involucrarse en una serie interminable de relaciones sexuales ocasionales, impersonales y triviales; entre otras cosas.” [Hare].

Ésta es una característica mayor de su carencia de empatía. Es bueno que te enteres que el psicópata gastará mucho esfuerzo (a expensas de ti) en crear planes, expectativas, etc., pero que darán muy poco, o nada a cambio. El psicópata es puro egoísmo, avaricia, y crueldad. No le importará herirte, traicionarte ni usarte ni mucho menos botarte cuando ya no le seas útil.

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Nicolás Maquiavelo:

Pocos ven lo que somos, pero todos ven lo que aparentamos. En general los hombres juzgan más por los ojos que por la inteligencia, pues todos pueden ver pero pocos comprenden lo que ven.

1948 - George Orwell


Se trata de esto: el Partido quiere tener el poder por amor al poder mismo. No nos interesa el bienestar de los demás; sólo nos interesa el poder. No la riqueza ni el lujo, ni la longevidad ni la felicidad; sólo el poder, el poder puro. Ahora comprenderás lo que significa el poder puro. Somos diferentes de todas las oligarquías del pasado porque sabemos lo que estamos haciendo.

Todos los demás, incluso los que se parecían a nosotros, eran cobardes o hipócritas. Los nazis alemanes y los comunistas rusos se acercaban mucho a nosotros por sus métodos, pero nunca tuvieron el valor de reconocer sus propios motivos. Pretendían, y quizá lo creían sinceramente, que se habían apoderado de los mandos contra su voluntad y para un tiempo limitado y que a la vuelta de la esquina, como quien dice, había un paraíso donde todos los seres humanos serían libres e iguales.

Nosotros no somos así. Sabemos que nadie se apodera del mando con la intención de dejarlo. El poder no es un medio, sino un fin en sí mismo. No se establece una dictadura para salvaguardar una revolución; se hace la revolución para establecer una dictadura. El objeto de la persecución no es más que la persecución misma. La tortura sólo tiene como finalidad la misma tortura. Y el objeto del poder no es más que el poder. ¿Empiezas a entenderme?